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Sobre “Demetrius on style” de Hugo Padeletti

Sobre “Demetrius on style” de Hugo Padeletti

por Horacio Zabaljáuregui[1]

 

DEMETRIUS ON STYLE

Es la seda o la vida. La crisálida
muerta, la abolida
mariposa
son residuo. El poema
es otra cosa. Es,
de pronto,
su propia mariposa.

Lo primero es la hebra. Lo que sigue
–acogido o cambiado,
reducido, realzado, dividido,
en eco o en contraste–
depende. Largamente
se rehace. Si vive,
sobrevive.

Suele ser caprichosa
la punta, una ocurrencia
casual:
el vuelo de una mosca, los humores
del mar, un pensamiento
de Marco Aurelio. Acaso,
jubiloso, un monumento
de retamas en flor —la inteligencia
de su ahora amarillo.

Y basta. Lo segundo
es saber detenerse. La homilía,
el despliegue previsto, lo rotundo
simétrico
es coturno. El que escucha
se adelanta. Los puentes
discontinuos,
al revés
valorizan el salto.

       Diría, pese a Horacio,
a tal cuerpo otros miembros:
delfines en los bosques, jabalíes
en el mar e imprevistos
de púrpura. El poema
respira por sorpresa. Cada pausa
lo deja renacer,
le incorpora silencio —ciertas islas
son el agua.
Demetrio
definía el estilo
que me gusta como árido. Estilo
de semillas, diría,
fertilizante:
       MULTA
PAUCIS’.
Las órdenes son cortas, los lamentos
son largos, las semillas
son árboles. 
Volvamos
a las orlas de púrpura, a las astas
de ante, al engastado
de granates. ¿Son gratuitos?
El lugar del poema
es la atención, el foco. Donde nace,
allí renace. Halos
de oro, campos
de gules, lemas
morales –el botín
de la urraca–
son anzuelos.

Son redes, estas rutas
cifradas
cuyo anverso es tapiz.
   Del país
de la seda sinuosas caravanas
trajeron esta muestra

donde duermen dragones.

 

“Demetrius on style” es un poema de Hugo Padeletti (1928- 2018) publicado en 1974, en el que el poeta vuelve sobre su oficio, despliega paciente y lúcido sus procedimientos e inscribe su poética en una genealogía. Labra así, en su escudo, la cifra de un estilo, los emblemas de su arte.

En principio, este es uno de los poemas en los que Padeletti no incorpora formalmente el título en el cuerpo del texto. Sobre el estilo –el tratado de retórica y crítica literaria escrito por Demetrio de Falero en la Grecia helenística entre el siglo III a. C. y el I de esta era– es citado en inglés, lengua en la que seguramente lo leyó el poeta y que, en todo caso, es una manera de inscribirse y reconocerse en una tradición, la de los clásicos, pero también en la tradición de la lengua inglesa. En el poema, el retórico griego se vuelve Demetrius y, junto con el latino Horacio, constituyen las referencias a la preceptiva clásica que aparecen allí. En ambos casos a contrapelo, contraviniendo la prescripción del autor de las Epístolas quien, en su poética, la famosa Epístola a los Pisones, recomienda tanto al pintor como al poeta que la obra no debe estar compuesta por partes que no tengan una coherencia, pues está necesariamente sometida a la ley de la unidad temática y de la armonía de sus partes: “Me afano en ser breve, me hago oscuro; nervio y aliento faltan al que persigue la ligereza; otro, buscando lo sublime, cae en la ampulosidad; se arrastra en la tierra el prudente en exceso y el temeroso de la tempestad; el que desea trocar un tema sencillo con prodigios, pinta un delfín en los bosques, un jabalí en las olas. El evitar un fallo lleva, si se carece de arte, a un vicio”. […]

 

[1] Esta entrada del Portal Web es el comienzo de el artículo que con el mismo título se publicó en las páginas 83 a 88 del número #43 en papel de Hablar de Poesía.


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