Algunos libros recientes (octubre 2019)

POESÍA REUNIDA (Ediciones en Danza, 2019) de María Teresa Andruetto.

Recopilación de los seis libros de poesía publicados hasta la fecha por María Teresa Andruetto entre 1993 y 2017: Palabras al rescoldo (1993), Pavese y otros poemas (1998), Kodak (2001), Beatriz (2005), Sueño americano (2008) y Cleofé (2017). A estos se suma una serie de poemas inéditos escritos entre 2018 y 2019. Jorge Monteleone escribió un exhaustivo ensayo preliminar.

Compartimos dos poemas.

EL PARAÍSO ES UN ÁRBOL

De chica imaginaba el paraíso
como un árbol más grande que los reales,
con sus flores lilas, allá arriba. Melia
azedarach, cinamomo, agriaz,
había muchos en mi pueblo, enhebrábamos
collares con los estigmas de sus flores
y hacíamos tortitas con bumbulas amarillas.
Lila de Persia, orgullo de la India
con frutos purgantes, abortivos. Frente a la escuela,
había un patio repleto de esos árboles,
una mañana corrió entre los niños la noticia
y cruzamos hacia el cerco de ligustros
intentando ver la cuerda, el sitio oscuro,
hasta que la maestra nos devolvió a los gritos
al mástil, el himno, la bandera. Cuando voy
a la casa de mi madre, veo esos árboles
de frutos venenosos, vuelvo al vecino
que perdió una noche su sentido de vivir
y se colgó en el patio de la casa
esquina, la que tenía un bar
y un almacén.

 

CON MI HIJA, EN AUTO

                                            A Josefina

Íbamos con tu hija durmiendo
en el asiento de atrás, hablando las dos
de un modo nuevo sobre cómo lo real
atraviesa la experiencia del cuerpo
y de la psiquis. ¿Estás cansada?,
pregunté y enseguida pensé que había
hablado por demás. En otros tiempos
reprochaba no hables fuerte, no hables
tanto, no hagas gestos, pero anoche,
en la oscuridad del camino que va a casa,
preguntaste por mis partos, mis puerperios,
y yo te conté de aquella noche
llegando más muerta que viva al hospital.
Largué lo que tenía atascado en la garganta
y vos dijiste a mí, si me hacen eso, los mato,
te juro que los mato. Hablábamos las dos
de un modo nuevo, en medio del camino,
con tu hija durmiendo en el asiento
de atrás. Entonces me contaste
lo que habías leído, que todo el dolor
que guarda el útero se sana en los hijos
de los hijos, y la resaca que guardaba
se fue limpiando entre los saltos
del auto sobre el ripio.

 

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VARIACIONES ARGERICH (Ediciones del Dock, 2019) de Marina Serrano.

Marina Serrano nació en Quequén en 1973. Publicó cinco libros de poesía, entre ellos Formación hospitalaria (2006) y La única cosa necesaria (2012). Poeta de intensidad, en este nuevo libro vuelve sobre sus temas predilectos: los cuerpos, las relaciones amorosas, el entramado de la vida y el arte. Compartimos dos poemas:

 

EL AMOR A LA MÚSICA

Ríos azules entran en la boca,
extienden sus hojas en el interior cardúmenes plateados.
Porque el amor hace callar
a la carne
y es su propia forma de autocompasión,
un trébol de crines llevadas al sol, al hueco
de un espacio cerrado e inmenso,
lleno hasta la garganta
de caballos.

 

ADVERSARIO

Al atravesar la puerta, cuadros, cartas, entradas,
programas de conciertos que compartimos,
esperan en guardia
una guerra latente,
la realidad de nuestros desencuentros,
las distorsiones caprichosas
en tus ojos de tos convulsa, la ropa con tu olor,
son algunos de los mercenarios
animados por mi oscuridad,
que mueven y hacen estallar
portarretratos, focos, vasos en las alacenas,
que atemorizan y tiran de los pies en medio de la noche.
Lo sé, llevo el adversario en mí,
y lo extiendo
sobre todas las cosas
como una alfombra, un manto,
de cardos, púas, dientes podridos.

 

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EN LA MÚSICA VAMOS – POESÍA REUNIDA 1990-2019 (Bajo la luna, 2019) de Andi Nachon.

Andi Nachon (Buenos Aires, 1970) es considerada una de las voces más destacadas de la poesía argentina actual. El libro reúne sus anteriores ocho libros de poesía y nuevos poemas inéditos, en un apartado que lleva el mismo título que el libro.

Compartimos dos poemas:

THE ART

¿No estarías en Inglaterra
para el verano? Para ver cómo
los domingueros viven felices
las pintas que llevás a sus mesas.
Pero no. No vas a contestar. Aclaremos:
sacude la cabeza, fija firme
la puntera tres tiras de la zapatilla o
besa
con los ojos abiertos. Más precisamente
esa chica
que acovachada en tu hombro
dice: “shhh
estoy disfrutando”. 

 

EN CASA

Buscadores de almejas

en los límites de la mañana, los cuerpos
apenas dados vuelta: sudor
deslizándose a cada grano de arena.

Ese mar
que ocupa y contrae, atrapando
en su pulso su reflejo. Ahora

        cazadores de almejas
        voraces
        excavan y acaban
        las fronteras del agua: yo

intentando atrapar -de tu pupila-
cada mínimo traslado.

 

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DEL DETERIORO (Ediciones del Dock, 2019) de Mercedes Álvarez.

Mercedes Álvarez nació en Tandil en 1979. Este es su séptimo libro, del que compartimos dos poemas:

TENIENDO UNA SOLA MANO NO ES POSIBLE
cortarse las uñas de la otra, por ejemplo,
tampoco lavar los platos
o retorcer la ropa/pero sí se puede amar
sí es posible acariciar/masturbar
mover una silla para sentarse en el jardín.
Es posible bañarse y leer libros
beber en copas largas pero no
clavar un clavo.
Con una sola mano se puede amasar pan
hornearlo en los fuego de la cocina/peinarse
ponerse los lentes de contacto
firmar pagarés.
Entre el cielo y la tierra una franja de algodón pintado
una mano que tapa el sol
tu mano izquierda que ignora lo que hace la derecha.

 

CUANDO HAYA TRASCURRIDO TIEMPO
cambiará todo
Europa y su farsa de castillos
y sus hombres disfrazados de campesinos
los atractivos mundiales
un orden habitual de prioridades.
La piedra como testimonio
mudez de lo inorgánico
remplazada por basura
el testimonio de la imagen
volverá nuevamente a las palabras
las estrellas en el cielo por toda luz
el fin de los mesianismos
el cuerpo recuperado como medio
el trabajo de las manos
los alces enterrados
bajo montañas de tecnología obsoleta.
La carne sola
frente al silencio de Dios
y finalmente
también el final de la palabra. 

 

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TRILOGÍA DEL TEMBLOR (Vrania, 2019) de Valeria Melchiorre.

Dice la autora en una suerte de epílogo: “Esta trilogía es el intento seguramente fallido por configurar un mundo. los ripios son las piezas de una geología nunca del todo definida, en ensamblaje permanente y siempre a punto de desmoronarse. Su elemento es lo inerte. He llamado los papeles a esa dimensión que nuestra humanidad agrega, la parte que toca a la cultura, las promesas o vestigios de una civilización, incluidos sus desaciertos flagrantes. Con la piel vienen a sujetarse o a desbordarse la sensorialidad, la carga de lo viviente, la emoción. Las superposiciones entre una y otra de las esferas son simplemente deseables, e inevitables. Se número es de por sí azaroso; el orden, precario; podrían llevar nombres diferentes: lo único certero es el temblor.

Compartimos un poema de esa tercera sección, cantábile:

DISPERSAS FURIBUNDAS O COMPUESTAS

mal que mal arrugadas
o en jeans sin maquillaje

mis células y yo   (confabuladas)
hacemos una yunta memorable

un dream team auspicioso

:sarcástico y ducho en el tren de la dicha
suntuoso en las malas cargado de bolsos

con pecas y pozos
de culpas veniales
                                (pecados virtuosos)

experto en el canje de infaustos sucesos
por gajes de oficios festivos o fatuos

con aspiraciones a logia facciosa

                                en álgidas cuestas
                                            sisíficos rollos

de piel irritable
         y hábil en los asuntos
                     de la permutación

ajenas al submundo del sedante
al té de manzanilla o valeriana
al gas paralizante
                                (un hervidero)

raramente nos lamemos sosegadas el pelaje
no pedimos licencia por matrimonio
ni pelamos las cuitas escuchando a Bach

como buenas hijas de los tiempos que corren
somos un ejemplo de agite constante

rodamos nos pasamos
de modernas pos
de vivas
                     de roscas
                                            de revoluciones

                                                        de crisis arácnidas o virtuales
                                                        transeúntes
                                                                               neoliberales
                                                                                                      palpitaciones
                                                        excesos bolivarianos
                                                                   dáfnicos entuertos arbolados
                                                   sinécdoques tardías (que nos dejan mochas)

:y pagamos el precio
de este culto al hadcore

un ingreso irrestricto de dolores perennes
la catástrofe tónica de creernos valientes

con un pico de stress/tres agonías

                                                                               y una que otra secuela
                                                                               en el rubro CORAZÓN 

 

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UN RELOJ EN EL FONDO DEL RÍO (Alción Editora, 2019) de Mariano Peralta.

Segundo libro de poemas de Mariano Peralta, nacido en Santa Fe en 1984. La inminente paternidad, los juegos con el tiempo, el paisaje acostumbrado que de pronto se transfigura sin que sepamos bien por qué ni cómo son algunos de los ejes que lo recorren.

Compartimos dos poemas:

NUESTROS AÑOS POR VENIR
ya están muriendo en alguna parte

hicimos una casa nueva
sobre los rastros de una casa vieja
está limpia casi siempre
pero igual las moscas merodean el comedor
piensan que la casa
todavía es vieja pero falta mucho para eso

estos insectos vuelan en círculo
como el tiempo
que dosifica los años para que los vivamos
los archivemos en la memoria
y los volvamos a vivir

nuestros años por venir
ya están muriendo en alguna parte
pero nos guardan primaveras

 

LA FELICIDAD
no es el pescado conseguido
como la tristeza no es
volver con las manos vacías

la felicidad es
la boyita que se hunde
en un arroyo oscuro

 

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ÚNICA LUZ DEL MUNDO – POESÍA REUNIDA 1988-2019 (Caleta Olivia, 2019) de Osvaldo Bossi

Escribe Carlos Battilana en la contratapa: “Osvaldo Bossi siempre estuvo atento a las corrientes del discurso poético y a sus mínimas oscilaciones. La intervención pública en los ciclos de lectura que organizó y los talleres que dejaron su rúbrica en jóvenes poetas son un testimonio de la atención a la escena literaria contemporánea. Aun así, nunca desechó una herencia poética (lírica, narrativa y coloquial) concebida como un caudal que acontece en el presente”.

[…EXTRAÑO ESTE MAREO…]

Extraño este mareo, no este,
este no. Como algo móvil, terrible.
Por eso añoro. Aunque esté
en la parte más baja y ya el peligro
haya pasado. Me revuelvo, pido.
Para que algo de lo que había en mí
vuelva.

 

CAMELLOS

Aquella noche, al dormirme
soñé que era un extraño camello
dejando sus huellas claras y pesadas
sobre un hermoso desierto que no se sabe
adónde empieza ni dónde termina,
el pecho en alto bajo el cielo estrellado
o el sol que orla, como un anillo de oro implacable,
la cabeza de esos niños que se alejan
(demasiado temprano o demasiado tarde)
bajo una nube de pensamientos:

yo y mi cantimplora interior,
los grandes ojos acostumbrados a lidiar
con toda suerte de espejismos, contento
(como ahora, por ejemplo) de ver otra vez
a ese muchacho tan querido por mí
avanzando a través de las dunas
con su pañuelo en el cuello y su gorra
de legionario: aliviado (¡como si no lo conociera!)
por el solo hecho de volver a tenerme.

Yo y mi joroba casi perfecta,
y mis pestañas largas y aterciopeladas
apartando (grano por grano, con una paciencia
infinita) enormes o pequeños saharas
que parecen de arena y son, en realidad
pura sombra… Pero qué importa,
qué puede importar todo eso, ahora.

La luna -como siempre- estaba ahí,
y yo por supuesto también estaba
ahí, adelante, deteniéndome cada tanto
al lado de un fueguito fatuo, capaz
de atemperar la noche más larga y más fría
del universo, para luego pensar, simplemente,
como deben pensar todos los camellos
a cierta hora: Dios mío, todo esto es mejor
que atravesar el ojo de una aguja.

 

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DE PIEDAD VINE A SENTIR (Ediciones en Danza, 2019) de Irene Gruss.

Dice la contratapa: “De piedad vine a sentir es el libro que Irene Gruss dejó terminado antes de morir. «Es un libro límite», señala Eduardo Mileo en un texto que acompaña estas páginas, y «como tal, es un ars poética. La odisea de una vida dedicada a la poesía, a la pasión que no puede sino dejar testimonio de sí misma». Ante la irreparable ausencia de una de las voces más notables y singulares de la poesía argentina, queda viva su obra, que se completa con este último libro, que lleva un prólogo de Jorge Aulicino”.

Compartimos dos poemas:

  

MUEVEN MONTAÑAS

Los veo moverse (viento, copas de los pinos,
pájaros, gatos y perros y bichos en general), pasan
personas solas o en pareja corriendo, ejercitándose
las veo ir hasta la playa cargadas de bolsas,
reposeras, toallones por si acaso, o la que va
en ayunas, tan temprano,
vuelve seguramente complacida de hacer
lo que hay que hacer, de aprovechar lo que hay
que aprovechar,
pero yo suelto la tanza a pescar restos, finales, eso que se deja
para después, cuando haga falta,
carpe!, me digo,
y arremeto.

 

SAL

        Por volver la vista atrás
        pude mirar fracaso tras fracaso tras fracaso,
        fuegos vi, la ciudad hecha fuego,
        convertida en un apocalipsis precoz. Y
        mi nombre perdido hacia un desierto si volteo
        la cabeza hacia adelante, hacia
        lo que me espera:
        soy a duras penas la mujer de Lot: mi necesidad
        no tiene nombre.

 

 

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YO NO SÉ NADA PERO SÉ MUCHAS OTRAS COSAS (Ascasubi, 2019) de Manuel Alemián

Manuel Alemian nació en Buenos Aires en 1971. Es escritor, editor y artista plástico. Publicó varios libros de poesía, entre ellos Oreja Tomada (1993), Zapping (2008) y Bambú y ombú (Marfil Seda, Bs. As., 2012). Compartimos un poema:

ESCRIBO Y PINTO

Escribo con tres dedos.
El elemento cambia.
El movimiento es igual.
Crudo y finito.
Crudo.
Manuel crudo.
Multiplicado.
Alemian desbocado.
Pinto y escribo lo que dibujo.
Rayado y pleno.
Tensión y movimiento.
Animaciones quietas.
Pigmentos ideales.
Sonidos cromáticos.
Ideas vibrantes.
Gama flotante.
Crudo flotante.
Saturación y fuerza.
Plenos, planos, líneas y fuerza.
Gama poética.
Incursión estética.
Color e idea.
Colores parlantes.
Pinta texto.
Verso color.
Artefactos y versos.
Plenos y viñetas.
Violento, quieto y pintado.
Alemian en su tinta.
Vibraciones sin movimiento.
Pinto porque siento.
Multifuncional y personal.
Pigmentos y guiones.
El origen se desconoce.
Alemian tiembla.
Color y líneas.
Una incursión al color.

 

 

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REMOTA CERCANÍA (Ediciones del Dock, 2018) de Ariel Martino – Marcelo Martino

Escribe Fernando Bogado en la introducción: “Marcelo y Ariel Martino tienen en este libro un juego particular con los límites. Pueden aparecer como experiencias juveniles que tratan de recordarse […], como suspensiones de la mirada […], pero, sobre todo, como forma de nombrar y ahuyentar la muerte. La Ley que todo lo iguala: la muerte parece el destino al cual estamos todos, incluso el poema, condenados”.

EL FANTASMA (Ariel Martino)

En la enciclopedia.
En los días de la plaga.
En el recuerdo del tormento.
En el rostro indescifrable del insomne.
Entre los musgos y los pubis de piedra.
En el resplandor de la mañana.
Tomo tu energía.
Hago ruido para que no te vayás.
Pero aun así, en tu pánico
apilás libros en la puerta para no escuchar.
Soy el espíritu
que quedó perdido en tu casa.
Me quedé aquí, en este mundo
y sólo vos me sentís.
Las cosas que hago caer de los estantes,
las sombras que ves de a ratos
son la forma triste que tengo
para seducirte.
Pero ya es imposible cambiar de plano.
No podés morir y yo no puedo vivir.
El amor y el miedo
tejen esta conversación.

 

[…OLVIDAR…] (Marcelo Martino)

Olvidar
que nos precede
y anticipa
que en el sueño
delata sus designios
y nos siembra
de tumores la memoria
Que eterniza
en la retina
su silencio
Olvidar
(que el recuerdo
de la muerte
nos mata
lentamente)

 

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LA NOCHE A CUALQUIER HORA (Ediciones en danza, 2019), Patricia Díaz Bialet

Patricia Díaz Bialet (Buenos Aires, 1962) ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Los despojos del diluvio (1990); La dueña de la ebriedad de la rosa (1994) y La que va (Atuel, 2015).

Compartimos dos poemas:

LA LIRA

                     ¿Es de la tierra? No, de los dos reinos
                     se alimenta su amplia naturaleza.
                                                        Rainer María Rilke

El Universo se suspende para atender a Orfeo
Que tañe y tañe una lira inmaculada

La melodía asciende desde los volcanes
El fango submarino
Los lechos de los efebos eufóricos
Los tajos del Océano

Es capaz de amordazar a las Sirenas
Que se ahogan en la armonía exasperante que Orfeo tañe y tañe

El himno salta por sobre los planetas los animales la vegetación las piedras
Y se adentra en el Averno
Henchido de dulzura

A mí
El ardor de Orfeo
Me embarga muy esporádicamente

 

COMO UNA GATA BAJO EL SOL

                                En puntillas habitamos lo cotidiano y predecible
                                                                               Gioconda Belli

apegada a tu muslo
hincada sobre el umbral de tu pierna
me hago penetrable en los apócrifos hoteles
miro películas enteras
trago hipnóticos contundentes
rezo con sentencias impronunciables
y al fin relajo la carnosidad como una gata bajo el sol

apegada a tu muslo
me decrece el estupor nocturno
la multitud de espectros se atenúa

 

LA LECHIGADA

                                Y ahora que el amor
                                Se ha vestido de piedra
                                            Guillermo Boido

La lechigada de rameras que frecuenta a mi novio
Entra en cólera si la desenmascaro

Simulan ser astutas mamíferas
Pero la mayoría de las veces
Resultan bobaliconas que tarde reconocen el anzuelo

Las abrevio de un cachetazo
Y a otra cosa

Vayan a germinar en un sexagenario más mañoso

        Vayan como innumerados pececitos
        A mordisquear a otro dinosaurio falto de escrúpulos
        Que los hay en abundancia por esta zona

La cría de prostitutas tiene narices bruñidas
De tanto olfatear ingles y oportunidades

Las apuro con una patadita en el rabo
Y a otra cosa. 

 

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ENRAIZAR (Niña Pez, 2019) de Claudia Almada

Claudia Almada nació en Gualeguaychú, Entre Ríos, en 1979. Dice Ezequiel Barbosa en el prólogo: “La tentación de leer Enraizar en clave de relato con vocación biográfica es grande (…) La forma en a que estos versos de corto aliento están dispuestos sobre las páginas le otorgan al conjunto una identidad retrospectiva, una coherencia sostenida para encadenar las partes de una vida”.

Compartimos tres poemas del libro:

 

VENGANZA 

Respirar todas las muertes.
Volverse.

Un puño en el aire
una mano que tapa la herida.
  

PERTENENCIA

Trago a gotas la cura para el dolor que vino de una generación
a otra
de una vida a otra.

Duelo y escribo
soy descendiente
pertenezco.

 

NIÑA PEZ 

El calor de la tarde
la tierra en los pies
en las manos
el aroma de las plantas.

El agua de la canilla
empapa tu cuello
tu vestido
reís
al sol entre las plantas
reís.

Yo
niña pez en la pileta del lavadero
sin mar, ni río
un acuario donde apenas quepo
viendo tu cuerpo entre el verde.

Una niña pez en la pileta del lavadero
un espécimen nacido de tu hijo
conteniendo el aire
para no romper el hechizo.

 


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