Algunos libros recientes (marzo 2019)

TRABAJO NOCTURNO –POEMAS COMPLETOS– (Universidad Nacional del Litoral, 2019) de Juan Manuel Inchauspe.

Esperado y excelente libro. No solo vienen los poemas completos (incluyendo alguno hasta ahora inédito), sino también sus traducciones y textos en prosa. Como si fuera poco, en los sucesivos anexos encontramos entrevistas, material fotográfico y varios artículos críticos sobre su obra.

Compartimos dos poemas:

HE TRATADO DE REUNIR…

He tratado de reunir pacientemente
algunas palabras. De abrazar en el aire
aquello que escapa de mí
a morir entre los dientes del caos.
Por eso no pidan palabras seguras
no pidan tibias y envolventes vainas llevando
en la noche la promesa de una tierra sin páramos.
Hemos vivido entre las cosas que el frío enmudece.
Conocemos esa mudez. Y para quien
se acerque a estos lugares hay un chasquido
de látigo en la noche
y un lomo de caballo que resiste.

 

VIENTO

Alto
demasiado alto
estaba esta mañana
el cielo de las palabras.
Tan alto
que ni siquiera lo miré.
Ni siquiera importó saber
si el viento que lo recorría
terminaría al fin
trayéndolo hasta aquí
o se lo llevaría
más lejos
aún.

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UNA CORTEZA DE PARAÍSO (1951-1979) (editorial Pretextos, 2019) de H.A. Murena – edición a cargo de María Negroni y Federico Barea.

Una excelente oportunidad para conocer la poesía (la faceta menos difundida de su obra) de un referente ineludible de la literatura argentina del siglo XX.

“…Como poeta, hay que decirlo –escribe María Negroni, autora del prólogo–, Murena es un fulgor difícil. En sus libros conviven improbablemente el asentimiento y la insumisión. Podría, incluso, hablarse de intransigencia musical pero eso, sin ser falso, resultaría insuficiente. Sus poemas, del primero al último libro, son objetos solitarios, cajas de resonancia irregular, tramas donde se enlazan, por un instante, conceptos metafísicos con imágenes líricas, para dar paso a pequeños silencios que, a su vez, dan paso a otras frases u otros silencios.

            Alusivos, reticentes, desconfiados: en ellos se suceden preguntas que nadie responde, paisajes mentales, alabanzas formuladas por un yo que bien podría ser nadie. O bien, se dice ¨la alegría más alta¨, la de una pérdida sagrada y sus delicias.

            Ruido, escribió Murena, es lo que hacen los que no oyen. En esa frase extraordinaria, conviven muchas cosas: un anatema contra el infierno sonoro de la cultura de masas, sí, pero también un álgido llamado a oír lo que Henri Bremond, en su libro Plegaria y Poesía, llamó ¨el vacío viviente¨: ¨Hombre, calla, escucha./La sabiduría es receptiva.¨ o ¨Yo/me desnudo/para recibir/al monarca/desconocido.¨

            Oír, recibir, desnudar: tres verbos femeninos le sirven a Murena para postular al conocimiento como don y a la acción de la quietud como camino. Sobre esta tríada trabaja, cada vez más concentrado, más ligero de equipaje, sin que nada lo distraiga, menos que menos los presuntos deberes de la pertenencia, y la contemporaneidad…”

Compartimos tres poemas:

 

LUZ REFRACTADA EN EL AGUA

Iguales
el ave
que regresa
al nido
en el crepúsculo
vespertino
y
el ave
que en el crepúsculo
vespertino
levanta
vuelo
iguales.

La anémona
regia
sueño
soñando
por
un pétalo
de margarita.

Todo sueño
a
sí mismo
se sueña. 

 

PAISAJE DETRÁS DEL PAISAJE

La bella
copa
hipnótica.

Déjala caer
serenamente
rómpela
contra
el suelo.

Soplo
del
gran misterio
llenará
entonces
tus ojos.

 

AZARES NOCTURNOS

¿Qué sería
la circunferencia
sin centro?

En este cuarto
lunar
acaso
hable
a solas.
Pero
no hablo
a solas.

La palabra
única
realidad
que poseo
y la realidad
real
arroyo púrpura
que corre
bajo
la palabra.

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TODOS TUS CABALLOS (Zindo & Gafuri, 2019) de Kay Ryan –Antología bilingüe; traducción de Ezequiel Zaidenwerg.

Kay Ryan es una de las poetas vivas más destacadas de los Estados Unidos. Nació en California en 1945. Recibió el premio Pulitzer en 2011 y es poeta laureada desde 2010. Dice en el prólogo Daniel Freidemberg: “La primera y más fuerte sensación que tengo es que el poema está vivo, que está ocurriendo en ese momento ante mí por su cuenta, obedeciendo a sus propias necesidades y feliz de estar concretándose. (…). El lector que nos propone ser es un lector activo, inteligente, inquieto, desconfiado de las certezas. Alguien para quien la lectura es un juego y a la vez un trabajo, del que no puede ni quiere esperar otra cosa que el muy especial placer de jugarlo.”

Compartimos un poema:

EDAD

Alguna gente con la edad
se ablanda.
Se agranda
la apertura de sus ojos.
No me parece que se debiliten:
yo creo que algo débil se fortalece en ellos
y los va definiendo más y más,
como si se dejaran penetrar por el cielo.
Pero otra gente son
mejillones o almejas, por el miedo.
Para abrirse requieren de vapor o un cuchillo.
Pueden oír el cielo, pero piensan que está hervido o quebrado.

 

AGE

 As some people age
they kinden.
The apertures
of their eyes widen.
I do not think they weaken;
I think something weak strengthens
until they are more and more it,
like letting in heaven.
But other people are
mussels or clams, frightened.
Steam or knife blades mean open.
They hear heaven, they think boiled or broken

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FLORECED MIENTRAS. POESÍA DEL ROMANTICISMO ALEMÁN (Galaxia Gutenberg, 2018) –Antología bilingüe; selección y traducción de Juan Andrés García Román.

Dice en la solapa: “Hacia 1800, Alemania, oculta bajo un ramaje feudal, reunía las condiciones propias para la germinación del Romanticismo. Como el príncipe que prefiere a un reino heredado y real los barcos para descubrir aquel que realmente sueña, los poetas sintieron lo exiguo de su tradición poética culta como un privilegio. La literatura, la cultura –ámbito donde les tocaba ser críticos y creadores a un tiempo, portavoces in intermediarios del pueblo–, sería la fábrica de una nueva nación.”

Compartimos algunos poemas:

VISTA PANORÁMICA – FRIEDRICH HÖLDERLIN (1770-1843)

Cuando viven los hombres sus vidas a lo lejos,
donde luce a lo lejos el tiempo de las vides
y no faltan los campos vacíos del verano
ni el bosque apareciéndose con silueta oscura.

Que la naturaleza obre el dibujo
del tiempo, que ella dure mientras el tiempo pasa,
es por su perfección; cimas del cielo alumbran
al hombre, como al árbol coronado de flores.

        24 de mayo.                        Su fiel siervo,
        1748                                    Scardanelli

 

 

DIE AUSSICHT

Wenn in die Ferne geht der Menschen wohnend Leben,
wo in die Ferne sich erglänzt die Zeit der Reben,
ist auch dabei des Sommers leer Gefilde,
der Wald erscheint mit seinem dunkeln Bilde. 

Daß die Natur ergänzt das Bilde der Zeiten,
Daß die verweilt, sie schnell vorübergleiten,
Ist aus Vollkommenheit, des Himmels Höhe glänzet
Den Menschen dann, wie Bäume Blüth’ umkränzet. 

 d. 24 Mai            Mit Unterthänigkeit
1784                       Scardanelli.

 

LOS PÁJAROS – FRIEDRICH SCHLEGEL (1772-1829)

¡Qué delicia, qué gozo
es planear y cantar,
desde el radiante cénit
echar vista a la tierra!

¡Qué tontos son los hombres,
que no saben volar!
Ellos lloran fatigas
mientras batimos cielos.

¡El cazador nos reta
por robarle la fruta!
Tendremos que burlarlo,
llevarnos el botín.

 

DIE VÖGEL

Wie lieblich un fröhlich
zu schweben, zu singe,
von glänzender Höhe
zur erde zu blicken! 

Die Menschen sind töricht,
sie können nicht fliegen.
sie jammern in Nöten,
wir flattern gen Himmel. 

Der Jäger will töten,
dem Früchte wir pickten:
wir müssen ihn höhnen,
und Beute gewinnen.

 

CANCIÓN DE CUNA – CLEMENS BRENTANO (1778-1842)

Cantad tan suave, suave, una canción
de cuna en un susurro,
la melodía aprendedla de la luna
callada por el cielo.

Ya en el Rin se amodorran
los niñitos pequeños;
sólo Amelia está en vela,
bajo la luna llora.

Cantad tan dulce, tierno,
como arroyo en las piedras,
como en el tilo abejas
que ronronean, susurran, reverberan.

 

WIEGENLIED

Singet leise, leise, leise,
singt eine flüsternd Wiegenlied;
von dem Monde lernt die Weise,
der so still am Himmel zieht. 

Denn es schlummern in dem Rheine
jetzt die lieben Kinder klien,
Amelya wacht alleine
weinend in dem Mondenschein. 

Singt ein Lied so süß gelinde,
wie die Quelle auf den Kieseln,
wie die Bienen um die Linde
summen, murmeln, flüstern, rieseln.

 

EN EL BOSQUE – JOSEPH VON EICHENDORFF (1788-1857)

Un cortejo de bodas cruzó el monte,
oí cantar a las aves,
sonó el cuerno, jinetes como rayos,
¡qué alegre cacería!

Y antes que lo pensara, todo se disipó,
la noche envuelve todo,
sólo en los montes aún murmura el bosque
y un estremecimiento me invade el corazón. 

 

IM WALDE

Es zog eine Hochzeit den Berg entlang,
Ich hörte die Vögel schlagen,
Da blitzten viel’ Reiter, das Waldhorn klang,
Das war ein lustiges Jagen! 

Und eh’ ich’s gedacht, war Alles verhallt,
Die Nacht bedecket die Runde,
Nur von den Bergen noch rauschet der Wald
Und mich schauert im Herzensgrunde 

 

DE UN MODO U OTRO – JOSEPH VON EICHENDORFF (1788-1857)

Obran unos lo que otros sólo escriben
y así pasa la vida,
uno hace las historias,
el otro las anota
y otro juzga a los dos.
Así se escribe todo, todo pasa.
Ya mediará el Señor,
no cae ni una palabra en saco roto.

 

SO ORDER SO 

Die handeln un die dichten,
Das ist der Lebenslauf,
Der eine macht Geschichten,
Der Andre schreibt sie auf,
Und der will beide richten;
So schreibt un treibt sich’s fort,
Der Herr wird Alles schlichten,
Verloren ist kein Wort.

 

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DESPUÉS (Caleta Olivia, 2018) de Nurit Kasztelan

“La profunda unidad que vertebra los poemas que aparecen en Después traza un recorrido de sentido que casi me atrevería a calificar como argumental, como el de una voz que se monta sobre la escena de papel y que podría transponerse a un decorado familiar pero extraño”, dice Mario Ortiz en la contratapa.

Compartimos dos poemas:

DÍAS ENTEROS EN LAS RAMAS

Haber sabido que no había pájaros
que lo inhóspito estaba en las ramas
que nos íbamos a perder en ese bosque
que no era el infinito
sino el límite.
El uso de un condicional
para un presente
que se diluía.
Todo iba a venir, después.

 

A MITAD DE CAMINO

El olor ácido de las minas de azufre,
un lago a cuatro mil metros de altura,
cien vacas pastando
al costado de la ruta.
Todavía admiro
cómo sucede una formación de lava,
me dan miedo las despedidas
y me parecen ásperas las sábanas
en los cuartos de los hostales.
Espero grandes acontecimientos.

 

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EL TABERNÁCULO (Ediciones del Dock, 2019) de Ricardo Molinari.

Se trata de la reedición de uno de los libros fundamentales de Ricardo Molinari (1898-1996), publicado por primera vez en 1934, y que había sido reeditado por esta misma editorial en 2001. Una buena oportunidad para conocerlo, quienes no lo hayan leído, o para releerlo, claro.

Compartimos un poema:

II

Yo te he querido bien. Nunca lo sabrá el polvo de tu cuerpo, 
ni tu cama desolada, sin noche entera.
–Tampoco sabe el hielo si la montaña siente,
cuando le oculta las nubes
una rama de tierra muerta–.

Yo amo como en un sueño perdido.
Me agrada sentirme vivir;
mi cuerpo es torpe porque llevo el pensamiento lejano,
y la soledad rodea mis latidos
con su calor sin mejillas.

Hoy es día de mi cumpleaños, y deseo estar todo para ti
-como si estuviera muerto –
lejos del otro mundo, sin azul, sin hombres que metan sus palabras
en mi cuerpo distraído.

Tal vez ya no te acuerdes de mí. Qué importa.
El recuerdo es igual a una llovizna
sobre un largo acueducto.

El viento del otoño mueve las hojas de los árboles
y el frío abre sus manos en una pampa de ceniza.

 

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SONETOS DEL AMOR OSCURO Y OTROS TEXTOS RECOBRADOS (Editorial Duino, 2018) de Federico García Lorca. Selección prólogo y notas de Ariel Pérez Guzmán.

Una nueva editorial en Buenos Aires (¡!) que presenta en cuidada edición tres títulos íntimamente relacionados con la poesía. Una recopilación de artículos del gran poeta italiano Cesare Pavese (que comentamos en el Panorama de diciembre de 2018), una antología poética de René-Guy Cadou, con selección y traducción a cargo de Ariel Pérez Guzmán, que comentamos en el Panorama de Febrero de 2019) y este original libro que reúne todos los sonetos escritos por Federico García Lorca, incluso algunos inacabados, y una selección de conferencias y artículos críticos. Todo acompañado de una inteligente y amena introducción, y notas.

Compartimos un poema:  

EL POETA HABLA POR TELÉFONO CON EL AMOR

Tu voz regó la duna de mi pecho
en la dulce cabina de madera.
Por el sur de mis pies fue primavera
y al norte de mi frente flor de helecho.

Pino de luz por el espacio estrecho
cantó sin alborada y sementera
y mi llanto prendió por vez primera
coronas de esperanza por el techo.

Dulce y lejana voz por mí vertida.
Dulce y lejana voz por mí gustada.
Lejana y dulce voz amortecida.

Lejana como oscura corza herida.
Dulce como un sollozo en la nevada.
¡Lejana y dulce en tuétano metida!

 

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Y QUE TODO TENGA UN NOMBRE NUEVO (Griselda García Editora / Dock, 2019) de Guillaume Apollinaire –Selección, prólogo y traducción de Mariano Fiszman.

Dice la contratapa: “Treinta y ocho años de vida y dos libros de poemas fueron suficientes para que Guillaume Apollinaire dejara una obra fundamental. En esta antología presentamos sus poemas más representativos, incluidos algunos caligramas en su grafía original. Por su aporte a las vanguardias del siglo XX, creemos que Apollinaire es un poeta de lectura ineludible…”

Trae varias perlitas, como los caligramas cuidadosamente traducidos de modo tal que se mantenga el dibujo, y una primera versión del célebre poema “Zona”. Compartimos el poema que da título a la antología:

LA VICTORIA

Un gallo canta yo sueño y el follaje agita
sus hojas parecidas a pobres marineros

Alados y girando como Ícaro el falso
unos ciegos gesticulando como hormigas
se reflejaban bajo la lluvia en el espejo de la calle

Sus risas reunidas en racimos de uvas

Ya no salgas más de mi casa diamante que hablabas
duerme en calma es tu casa todo te pertenece
mi cama mi lámpara y mi casco agujereado

Miradas preciosas zafiros tallados cerca de Saint-Claude
   los días eran una esmeralda pura

Me acuerdo de ti ciudad de los meteoros
florecían en el aire durante esas noches en que nada duerme
jardines de la luz donde recolecté ramilletes

Ya debes estar harta de asustar a ese cielo
                que se quede con su hipo

Cuesta imaginar
hasta qué punto el éxito vuelve a la gente estúpida y tranquila

En la escuela para jóvenes ciegos preguntaron
no tienen algún chico ciego alado

Oh bocas el hombre está en busca de un lenguaje nuevo
del que no podrá decir nada el gramático de ninguna lengua

Y las viejas lenguas están tan cerca de morir
que realmente es por costumbre y falta de audacia
que aún se las usa para la poesía

Pero son como enfermos sin fuerza de voluntad
creo que la gente se habituaría pronto al mutismo
la mímica al cine le alcanza

                 Pero insistamos en hablar
                 movamos la lengua
                 salpiquemos saliva

Queremos sonidos nuevos sonidos nuevos sonidos nuevos

queremos consonantes sin vocales
consonantes que exploten sordamente
                imiten el ruido del torno
dejen burbujear un sonido nasal y continuo
chasqueen la lengua
sírvanse del ruido sordo del que come sin urbanidad
el carraspeo aspirado de la escupida también sería una linda consonante
los diversos pedos labiales también harían estrepitosos sus discursos
acostúmbrense a eructar con ganas
y qué letra grave como una campanada
                 a través nuestras memorias
no amamos lo suficiente la alegría
de ver las bellas cosas nuevas
oh apúrate amiga
teme que un día un tren no te conmueva
                      más
míralo más rápido por ti
esos ferrocarriles que circulan
pronto saldrán de la vida
serán bellos y ridículos
dos lámparas arden delante de mí
como dos mujeres que se ríen
yo inclino tristemente la cabeza
ante la burla ardiente
esa risa se expande
por todas partes
hablen con las manos chasqueen sus dedos
golpéense las mejillas como un tambor
                            oh palabras
                 ellas siguen por entre los arrayanes
                 a Eros y a Anteros llorando
yo soy el cielo de la ciudad

                          Escuchen el mar

El mar que gime a lo lejos y grita totalmente solo
                 mi voz fiel como la sombra
               quiere al fin ser la sombra de la vida
quiere ser oh mar viviente infiel como tú
el mar que traicionó a tantos marinos
se tragó mis grandes gritos como a dioses ahogados
y el mar al sol sólo soporta la sombra
que proyectan los pájaros con las alas desplegadas

La palabra es repentina y es un Dios que tiembla
avanza y sostenme yo añoro las manos
de quienes las tendían y juntos me adoraban
qué oasis de brazos me recibirá mañana
conoces acaso esta alegría de ver cosas nuevas

Oh voz ahora hablo el lenguaje del mar
y en el puerto la noche de las últimas tabernas
yo que soy más testarudo que la Hidra de Lerna

La calle donde mis dos manos nadan
hurgando con dedos sutiles la ciudad
se va pero quién sabe si mañana
al volverse calle inmóvil
quién sabe dónde estaría mi camino
piensa que los ferrocarriles
pronto pasarán de moda y quedarán abandonados
mira

La Victoria ante todo será
ver muy a lo lejos
ver todo
de cerca
y que todo tenga un nombre nuevo

 

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TODO LO QUE SE HUNDE (Vilnius, 2018) de Diego Brando

Los poemas del segundo libro de Diego Brando (que sigue a Frontera, de 2016, también editado por Vilnius) están articulado en dos zonas, “Ritual” y “Exilio”, que se recorren junto a los versos de Auden y Berger. Compartimos dos poemas:

 

3

Me pregunto si duermen en la madrugada
los pasajeros del tren que avanza
en las cercanías del barrio.
Dentro de la casa se mueven
los vidrios de las ventanas,
las botellas de vodka y whisky
y las cenizas amontonadas
en ceniceros de madera.
Eso sin contar nuestras pobres cabezas
quemadas por la voz de un noticiero
que habla de restos de aviones en un pantano.
Alguien canta y repite para sí
una canción de moda
y los mosquitos succionan nuestra sangre
sin perturbarse.
Después de todo,
también nosotros viajamos a la velocidad de la luz
hacia el norte.
Aunque no lo tengamos. 

 

9

Hoy amaneció de la misma manera
en todos los lugares. Hubo fotos,
y en las fotos sol y basura,
cables de un monitor desconectado;
y un hombre que hurgaba antes
que los municipales pasaran
con sus tractores y sus palas.
Amarillo el desastre contra el pavimento
y manchado de aceite el cordón de la plaza
que da al campo como si diera al paraíso.
Y un Dios irrelevante a sus costados,
como si realmente comprendiera
el funcionamiento de las cosas.


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