Algunos libros recientes (junio 2018)

ANTOLOGÍA TEMÁTICA DE LA POESÍA ARGENTINA (EUFyL, 2018) de A.A.V.V. – Prólogo de Américo Cristófalo; selección y notas de Luciana del Gizzo y Facundo Ruiz.

“La antología que el lector tiene en sus manos –dice la contratapa–, dedicada a revisitar la poesía argentina desde fines de la época colonial hasta nuestros días, ha sido concebida con un criterio singular y novedoso en el género: no a partir de la previsible serie autoral, sino en función de los temas que los poetas de estas tierras persiguieron en sus versos.” Algunos de esos temas son: Amor, Política, La tierra y el río, Trabajo, Geografías, Violencia, Ciudad, Poéticas, etc. Más de 400 páginas para recordar clásicos de la poesía argentina y encontrar nuevos poemas. El primer poema, del tema “Amor”, es de Leopoldo Lugones:

HISTORIA DE MI MUERTE

Soñé la muerte y era muy sencillo:
una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo,
con una vuelta menos me ceñía.
Y cada beso tuyo
era un día;
y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche. la muerte es muy sencilla.

Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por solo un cabo entre los dedos…
Cuando de pronto te pusiste fría,
y ya no me besaste…
y solté el cabo, y se me fue la vida.

 

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LA CONFABULACIÓN DE LAS ARAÑAS – POESÍA URUGUAYA ACTUAL (Editorial detodoslosmares, 2018) de A.A.V.V. – Selección, introducción, prólogo y notas de Martín Palacio Gamboa.

Son unos 200 poemas de 26 poetas uruguayos de diferentes generaciones y muy diferentes entre sí, cuya producción se ubica entre la década de 1960 y nuestros días. Con un cuidadoso aparato crítico (además de la introducción general, cada poeta de la antología viene con su propia introducción), el lector argentino encontrará algunos nombres que le son familiares (Alfredo Fressia, Circe Maia, Eduardo Milán, Roberto Appratto) y muchos poetas –especialmente los jóvenes– que leerá por primera vez.

Compartimos un poema de Circe Maia, cantábile:

LOS QUE IBAN CANTANDO

Los que iban cantando
tan de mañana
¿iban al río?
Rato se oyó su canto
por el camino.

        Los que dormían
        no lo sintieron
        pero el canto abrió puertas
        ventanas, cielos
        del corazón, cerrados.

        Por entre el sueño
        solo era alegre y sola
        voz en el viento.

        De aquel confuso canto
        -voces mezcladas-
        no se pensó en las bocas
        que lo cantaban:

        Sólo era un canto
        por el camino
        de madrugada

 

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ANTES DE LOS APÓCRIFOS (audisea, 2018) de Bernardo Schiavetta

Rara avis en el concierto actual de la poesía argentina, Bernardo Schiavetta presenta la recopilación de unos poemas extraños, creados a partir de la forma. El prefacio (intitulado “Jugar en serio”), delirante y entusiasta, es otra de las rarezas disfrutables del libro. Compartimos un poema, con la imagen de cómo aparece impreso:

…MÚSICA DE CAJA DE…

con la punta del pie la bailarina
donde empieza su vals su vals termina
con la punta del pie la bailarina

 

 

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CUADERNO DE ORNITOLOGÍA (Caleta Olica, 2018) de Eric Schierloh.

“No recuerdo cuándo me di cuenta de que en mi escritura había ya una buena cantidad de poemas sobre pájaros –dice una “Nota del autor” al final–, pero sí que desde que surgió como idea este proyecto tiene la forma y el nombre de este libro; algo después apareció (fortuitamente): la imagen que ahora está en la tapa de este libro, y entonces comprendí la naturaleza doble que debía tener este cuaderno…” Así, Eric Schierloh (La Plata, 1981) nos propone una selección de poemas propios sobre pájaros, y la traducción de poemas con pájaros (viene también transcripto el poema en lengua original) de Thoreau, Enslin, Melville, Stevens, Craver, Frost, Whitman, Hughes, Lawrence y otros…

Compartimos un poema de la primera parte, de la sección “Pájaros en los árboles”, de inspiración williamsiana:

[AHORA QUE LA PRIMAVERA…]

Ahora que la primavera
                                ha regresado
y la acacia está llena
de frágiles ramas nuevas con
                                hojas
otra vez
cuesta un poco divisar
a los tordos
reunidos bajo el claroscuro
de la tarde
para llamar a las hembras.

Veo a dos
pero oigo al menos a seis.

 

Y uno de los traducidos, de Ted Hughes:

 

EL MARTÍN PESCADOR

El martín pescador está posado. Estudia.

Se escapó del opio del joyero
y radiografía la pendiente del río,
maraña de tinieblas.

Ahora desaparece—se vuelve vibraciones.
De pronto es un cable eléctrico, tieso de un sacudón,
chasquea—con un destello azul.

Te ha dejado su aguja enterrada en el oído.

Los rústicos robles, arrodillándose, se reclinan
y hunden sus reflejos
en busca de piedras sumergidas. El martín pescador
emerge del espejo, el pico lleno de lingotes,

y se marcha—cortando la única línea recta
del ruinoso y enmarañado río
con un diamante—

te deja una astilla de arco iris clavada en el ojo.

Por medio suyo, Dios, zumbando en el sol,
divisa al pescador.
Por medio suyo, Dios
se casa con un abismo
lodoso de pescado.

¡Pero míralo! Él—
ya se ha ido otra vez.
Es una chispa, un zafiro refractado
desde fuera del agua
que estremece la espina del río.

 

THE KINGFISHER

The Kingfisher perches. He studies. 

Escaped from the jeweller’s opium
X-rays the river’s toppling
Tangle of glooms. 

Now he’s vanished—into vibrations.
A sudden electric wire, jarred rigid,
Snaps—with a blue flare. 

He has left his needle buried in your ear. 

Oafish oaks, kneeling, bend over
Dragging with their reflections
For the sunken stones. The Kingfisher
Erupts through the mirror, beak full of ingots, 

And is away—cutting the one straight line
Of the raggle-taggle tumbledown river
With a diamond— 

Leaves a rainbow splinter sticking in your eye.

Through him, God, whizzing in the sun,
Glimpses the angler. 

Through him, God
Marries a pit/ Of fishy mire. 

And look! He’s
—gone again.
Spark, sapphire, refracted
From beyond water
Shivering the spine of the river.

 

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COMIENZO Y FIN DE LA NIEVE (Alción, 2017) de Yves Bonnefoy – traducción de Arturo Carrera.

 Esperada reedición de este libro publicado por primera vez en 1996 (el libro en francés es de 1991). Dice el prólogo del traductor: “…la admiración que continuamente siento hacia Bonnefoy es quizá parecida a la que él confiesa sentir por Yeats: “Una obra que yo quiero que sobreviva en nuestra lengua” –escribe. Y presiento, con Bonnefoy, que toda atención va dirigida al texto, pero más aún a la persona. Porque es lo propio de Yves Bonnefoy permanecer y estar presente en cada una de sus palabras de una manera tan intensa y tan transparente que no podemos leerlo sin entregarnos a su drama, que por otra parte no contradice su búsqueda de poesía, más bien la dirige.”

Compartimos un poema del libro:

 

VIRGEN DE LA MISERICORDIA

Todo, ahora,
Al abrigo
Bajo tu manto leve
Sólo de bruma y bordados,
Señora de la misericordia de la nieve.

Contra tu cuerpo
Duermen, desnudos,
Los seres y las cosas, y tus dedos
Velan con su claridad esos párpados cerrados.

 

LA VIERGE DE MISERICORDE

Tout, maintenant,
Bien au chaud
Sous ton manteau léger,
Preque rien que de brume et de broderie,
Madone de miséricorde de la niege. 

Contre ton corps
Dorment, nus,
Les êtres et les choses, et tes doigts
Voilent de leur clareté ces paupières closes.

  

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UN LUGAR PARA MIS PIERNAS LARGAS (Caleta Oliva, 2018) de Paula Giglio.

Tercer libro de Paula Giglio, nacida en Córdoba en 1988. La contratapa es de Fabián Casas, y de algo su poética puede leerse en estos poemas, donde lo cotidiano muestra de pronto un matiz enrarecido

Compartimos dos:

[TODO CANTA…]

Todo canta
en la medida en que se mueve;
el tintineo de las llaves,
la reja del edificio que se cierra en un gong,
mi respiración armónica
y con sentido.
El barrio está como lo dejé
cuando todavía era una turista.

 

[NO ESTOY SOLA…]

No estoy sola.
Hay un montón de extraños
que tiene prendida
la luz de su casa.
Están cocinando, o viendo televisión.
Me acompañan desde sus hábitos
también solitarios. 

 

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LA RELACIÓN CON LOS OBJETOS (Caleta Oliva, 2018) de Ariel Bermani.

Dice la contratapa de Gabriela Luzzi: “Llevados por el ritmo alucinatorio de la duda hacia los datos que tasan la realidad, estos poemas construyen una serie de escenas graciosas llenas de melancolía.”

Compartimos un poema:

[ME CAUSABA…]

Me causaba
espanto
mi voz
además
no tenía
nada
para decir
cuando los
profesores
me hacían
pasar
al frente
a dar lección
por más que
hubiera
estudiado
prefería
seguir
en silencio
parado
frente a mis
compañeros
con las manos
en los bolsillos

 

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PALABRAS DE POETA #5 – JUNIO 2018

Editada en Córdoba bajo la dirección de Hernán Jaeggi y Carlos Garro Aguilar y un nutrido consejo de redacción, un nuevo número, el quinto, de esta revista de formato ligeramente menor al tabloide y 36 páginas. Incluye poemas de Manuel Castilla, Luisa Futoransky, Jorge Boccanera, Eugenio Mandrini y muchos otros; mayoritariamente argentinos, pero también latinoamericanos. En la sección llamada “Sobre poetas y poesía” puede leerse un ensayo de Rafael Felipe Oteriño intitulado “La poesía y el protagonismo del lector”. Hay también una selección monolingüe del poeta griego Yannis Rítsos (1909-1990; la traducción, a cargo de Natalia Figueroa) y un dossier de cuatro páginas con poemas de Alberto Szpunberg.  

Compartimos un poema de la colombiana María Tabares (n. 1958):

CUARTA MUERTE

La oscuridad atacó la casa.
Llenó de barro los rincones
la habitación
el cuarto de los niños.
No fue suficiente limpiar todos los días,
insidioso se pegaba a las paredes
a nuestra piel.
Por momentos parecía detenerse
pero era solo un leve descanso de ese inerte animal
que crecía sin forma, iracundo.
Nos arrastró lejos.
Él (iglesia de pueblo) salió para siempre.
También salí para siempre.
No hubo a dónde regresar.

 

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EL LIBRO DE LOS HECHOS (Barnacle, 2018) de Marcelo Rizzi.

​”Desde el acápite del libro –dice la contratapa– se advierte al lector: el mundo que supimos tener ha concluido. Con él las ocurrencias brillantes, las paradojas audaces y las anécdotas más chuscas se consumirán, se quemarán, se desecharán (no habrá jamás futuro cielo/ que no haya sido imposible y griego).

            Marcelo Rizzi, como un desertor experimentado, enseña por dónde entraron los golpes, y quizá, salieron; permanece en su propia posición, mantiene un contacto social en la oscuridad a dos colores de la página, cubo, cesto, adulación, ociosidad o infidencia (´moldear arcillas/ hasta considerarla propicia/ destrucción o despojo´); sabe por instinto todo cuanto procuran en vano aprender los bachilleres profesionales sepultados por volúmenes y fichas (´¿conferiría voluntad a aquello/ que en sueño admitía solo predicación?´). A la deriva entre lo que se teme y lo que se anhela, logra dar con el rastro de su presa (´a qué se/ sale a buscar con la lluvia´): sólo se trata de disparar y seguir adelante o buscar un lugar donde estar solo y hallarlo.”

[A PUNTO DE CERRAR EL TRATO…]

a punto de cerrar el trato
echarse atrás; dejar todo
tal cual estaba hacía un instante;
el viento sonará otra vez a campana
sin tiempo, la tarde a vestigio
de pesado animal; la libra de mi carne
seguirá pesando una libra de momento;
regresará una vez más el fisiócrata a sueldo
a evaluar los breves porvenires
de la ubicuidad: arrojará a lo lejos
la cuerda, conjeturará que más temprano
que tarde algo se habrá de aferrar
–que no será, dice, como lanzar una piedra
a los confines del aire, o al claro más iluminado
de todas las entrepiernas.

 

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LO REAL (Caleta Olivia, 2018) de Celeste Diéguez.

“Diéguez se propone y nos propone –dice la contratapa de Marcelo Ortiz–, ya desde el título del libro, un verdadero desafío: lo real. Pero, ¿Qué es lo real? ¿Cómo describirlo y pensarlo? Esta es la gran cuestión de la filosofía desde sus inicios y que cobra urgencia en la época de los medios masivos y la realidad virtual. Las posibles respuestas, si las hay, no parten sólo de construcciones teóricas lógica y empíricamente fundamentadas, sino ante todo, de una indagación poética. Entonces, a partir de la experiencia del sujeto, eso que está allí se manifiesta como algo que afecta al propio cuerpo y viceversa: ´Yo agarro entre mis pinzas lo que no se entiende / el reborde de algo que se llama a sí mismo lo real / y con mi cuerpo caliente atravieso la estepa´.

            El libro es una serie de exploraciones por el nudo donde se articulan el cuerpo y el mundo, la lengua y las formas de vida. ¿Qué proximidades y distancias mantienen nuestros cuerpos en la sociedad, por ejemplo en una escalera de subte? ¿Qué lengua hablamos y con la cual pretendemos manejarnos en lo real? Si por un lado, se experimenta la ´ajenidad una boca que habla en otra lengua´, por el otro hay una ´lengua en común´ pero que está hecha de lugares también comunes, que no hablamos sino que nos habla y nos formatea: claves de acceso, números de pin, documento, voto obligatorio… Así, entre la radical ajenidad y lo común automatizado, la lengua que también es un cuerpo ensaya como respuesta otras posibilidades, giros extraños, imprevistos: ´estaré muerta en paz de órganos y aparatos / ya no más planta deseante / ya no más coyuyo sufriente / amancebada égloga rudimentaria, / bien pastoril.´

            Correlativamente, el sujeto sujetado y disciplinado en modelos de lo esperable por los mandatos sociales (la mujer en el campo o la pequeñoburguesa de la ciudad) enfrentado a aquello que se desarticula y se desmembra, menos como proximidad de la ruina que como posibilidad, otra vez, de algo inédito: ´Un cuerpo que se desmantela / crece en su posibilidad de estar en todas partes´.

            La pregunta por lo real. Antes de que se endureciese con Aristóteles en un lenguaje seco y profesional, la filosofía era poesía. Eso es lo que nos recuerda Diéguez en este libro.”

18.

Y el cuchillo anda engrasado
con el aceite de lo que fuimos
dos pieles y sus filos
espejando a la par
chocando
lado a lado con su chaira
zumbando juntos mi vida
zambiando
sin perder brillo, oblicuos
para un lado
y el otro
dos puntas
dos puñaladas certeras
o erradas y daba lo mismo
lo mismo, palomitay.

Todo lo que era blanco
todo lo overo
todo lo sin gusto
en la vida nuestra
ajustadito
con tiento
lo trenzamos juntos
los pedazos de cosas
lo vivido
con pelo tuyo y mío
con cuero
retorciendo
una soga en la furia, un rebencazo en el polvo
que acomodaba, mi amor
lo que tuviera mal puesto.
Y malahay el gemido
que el embrujo entró
peleando
con todo de punta y un trapo
mal doblado como quien saca
del horno, la fuente
como quien clava galleta solo
para limpiar el filo.

Y después la soga ay
y con la soga el yugo
una brizna una taba
un relincho
que orejea la tarde
volear las palabras y con ellas
separar las cosas
y que no vengan después las palabras
o que las cosas no se puedan decir
y que no venga el sentido
y que el sentido sea sentimiento
mal soldado ese hueso
la grupa conmovida que todavía tiembla
un comercio que principia a andar pesando
como rienda que golpea laxa
sobre lo blando
sobre lo amoroso
que entraba dulce en la grasa de los días
como en la manteca,
y el fogón que ardía en nuestro rancho, prendía.

 

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ARCHIVO DICKINSON (La Bestia Equilátera, 2018) de María Negroni.

Escribe Luis Chitarroni en la contratapa: “…María Negroni encuentra a Emily Dickinson con la lealtad y la agudeza que consisten en la perseverancia y el amor de haber sido su traductora. Su Archivo Dickinson se afianza en cada una de sus edades con una puntualidad perfecta. No hay enamoramiento sin hechizo, pero el hechizo no es un excedente de la vanidad ni una campaña de proselitismo para que el ego gane sus triviales batallas. El ser que cambia es mucho más importante que ese yo que se muestra con la misma gracia y la misma versatilidad con la que la divinidad se oculta. El movimiento y la mutación son su esencia. Revela, sin engañarnos por la exhibición del método, sin decirnos exactamente cómo, el amoroso accidente, la amorosa deficiencia de existir, su poético desajuste…”

Compartimos tres poemas:

 

DESASTRE

En la exclusión que empieza –pero sigue– en el Jardín del Goce, poner en ascuas la cabeza, aguda y resfriada. Y después, en sociedad austera, aprender a olvidar también cantando. Es noche plena: palabra en metro que viene de tan lejos, breve cárcel. Dura ley cubrir con frialdad la frialdad, con estilo la ausencia, con poemas sin mundo el mundo. ¿Con qué alarido mudo iré al encuentro de quien no puedo ser?

 

MESTER

Cierto tipo de pájaros, absueltos de eficiencia, se dejan lastimar y así, al filo de eclipsarse, pierden la ilación y dan con el –difícil– don de lo impensable. Espesor triste aquello que ambicionan. Peor aún: mester que cuesta un mundo –de tan pasmoso y acercado–. Y todo, en tal comienzo de noche que se cierra, de cuerpo que se lee y no se entiende.

 

REVERENCIAS

Una abeja es el motivo del panal. Quién sabe si no es –también– su intención de Eternidad. Si vecina de nadie, busca afuera lo que –de ella– emerge a borbotones: su inspiración, no esta, la otra.

 

 


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